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La formación del pueblo puertorriqueño / The formation of the Puerto Rican people - MANATÍ, Puerto Rico

Por Memoria Decolonial
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La formación del pueblo puertorriqueño, Manatí, Puerto Rico

Descripción

“La formación del pueblo puertorriqueño” es un grupo de cuatro estatuas erigidas en el 2008 que decoran la plaza pública del pueblo de Manatí. La primera estatua es una mujer taína, la única representación femenina en el grupo, vestida con joyería, un taparrabos, y un collar largo que cae sobre su pecho. Es representada cargando una vacija en su hombro y aguantado un envase esférico comúnmente asociado con reproducciones taínas. En una placa en su base, la palabra “INDÍGENA” está escrita. La placa descriptiva, escrita por el alcalde de Manatí, Juan Aubin Cruz Manzano, lee que el proceso de colonización y el surgimiento posterior de grupos raciales mixtos fue ‘facilitado’ por la travesía de los españoles colonizadores  sin mujeres a través del transatlántico.

La placa dice:

LA FORMACIÓN DEL PUEBLO PUERTORRIQUEÑO

La formación del pueblo puertorriqueño es el resultado de un proceso de mezcla de razas que comenzó desde tiempos precolombinos y que se extiende hasta el presente.

Al momento del Descubrimiento de nuestra Isla estaba habitada por indios taínos. 

El proceso de Conquista trajo como consecuencia la merma considerable de la población taína. Facilitó el proceso de mezcla el hecho de que la mayoría de los conquistadores hicieron su travesía transatlántica sin mujeres. 

Aunque para el mismo período ya habían introducido esclavas blanca, acompañada de negros libres, no fue sino hasta que e prohibió el cautiverio de los indios que se autorizó la introducción de esclavos negros de África.

 La suma de este nuevo elemento racial define la formación del pueblo puertorriqueño. A partir del siglo XVIII se comienza a perfilar un verdadero proceso de diferenciación social y económica que contribuye a la formación de nuestro pueblo “puertorriqueño”, poniendo mayor importancia a la identidad nacional que a la clasificación racial.

Hon. Juan Aubín Cruz Manzano

        2009

El blanco español está vestido con un atuendo que aparenta importante, completo con un casco, un arma, escudo, y la cruz cristiana. Además de “BORICUA”, el “ESPAÑOL” (como lee su placa descriptiva) es el único individuo totalmente vestido. El “AFRICANO” sujeta una pala en su mano y es vestido con pantalones de trabajar arremangados. Finalmente, el “BORICUA”, el resultado “natural” de estas tres influencias, es proyectado con una camisa de botón, pantalones largos, un sombrero, una sombrilla y un libro. Un atuendo práctico para un hombre aculturado, trabajador y civilizado. 

Contexto

Las estatuas, hechas por Michael Mancini y Milan Stevcic en el 2008, representan la narrativa social y cultural de la mezcla de razas en Puerto Rico como formación de la identidad nacional de la Isla. El ‘Criollo’ o el ‘jíbaro’, el esclavo africano, el blanco español, y la mujer taína constituyen la supuesta fórmula para la identidad nacional, cultural y racial de Puerto Rico. Aunque figuras significantes como  Eugenio María de Hostos y Alejandro Tapia y Rivera epitomizan la resistencia al colonialismo español a través de la romantización de la herencia Taína, el concepto de la tríada racial vino luego con la formación del Instituto de Cultura Puertorriqueña en el 1952. “[D]esde su incepción,,” argumenta Arlene Dávila, “el Instituto de Cultura Puertorriqueña sirvió como un diseminador principal del mito de mezclas en Puerto Rico.” Para leer más sobre el ICP y la historia del mito de la mezcla, refiérase a nuestro artículo sobre José Buscaglia y su monumento Fuente de la herencia de las Américas en San Juan: LINK.

Crítica

“Puerto Rico is often portrayed as a paradise where a diaspora of races and cultures live together in perfect harmony and where race is seen as subordinate to national and cultural identity.” - Cruz-Janzen, Marta I. 

Dócil y sensual, la mujer taína desnuda, acompañada a su derecha por el civilizado y orgullos español perpetúa imaginaria local de que la diversidad racial en Puerto rico es el resultado de un entremezclar pasivo entre colonizadores y los grupos indígenas en la Isla. Presentar nuestras raíces indígenas en la forma de mujer es significante, reconociendo la subvergencia de género como instrumento de colonización. La insinuación a su naturalidad femenina, resaltada por el collar que enmarca sus senos, enfatiza esto. Además, reitera la violación masiva que en muchos casos ocurrió para producir la diversidad racial que el monumento pretende celebrar. Sin embargo, la placa descriptiva reduce la colonización de Puerto Rico, subsecuente borradura genocida y violación masiva, en adición a la esclacizavión de miles de negros africanos, a un proceso tranquilo de mexla etnica y racial, facilitado por una falta de esposas blancas españolas en la Isla. 

En contraste absoluto a la desnudes y vulnerabilidad de la estatua Indígena, la representación del español como un individuo pulido y armado es una encarnación problemática del complejo del salvador blanco (“white savior complex”). Entre raíces nativas e influencias africanas, el español implica cultura y refinamiento. Imágenes de este tipo promueven complejos de inferioridad colonial que derivan de creerse incompetente o inadeccuado. Racismo proviniendo de colonización europa, y luego estadounidense, es en gran parte debido a este tipo de razonamiento. “Implica tanto la consciente y subconsciente aceptación de la superioridad ficticia de los blancos acompañado con la fictica inferioridad de todos los demas, con negros e indios en el fondo.” (Cruz-Janzen, 2003; Román, 2002). 

La estatua del “AFRICANO” es similar a la de “INDIGENA” ya que su atuendo equipara su rol del mito de mezcla.  En este caso, son la mano de trabajo. El mito de mezcla descarta la compleja y violenta historia de opresión que gente de color experimenta y continua experimetando en la Isla;

“Scholars have pointed out, for example, that the celebration of racial mixture through an ideology of mestizaje serves to distance Afro-Latinos from blackness through the process of blanqueamiento, or “whitening.” They have also highlighted the ways in which the idea of mestizaje is mobilized as evidence for national ideologies of racial democracy that claim that because the majority of the population is mixed, “race” and racism are almost nonexistent in these societies (cf. Betances 1972; Hanchard 1994; Sawyer 2006; Telles 2004; Wade 1997).” (Godreau, et. al., 2008, p. 2)

Cabe destacar que el Instituto de Cultura Puertorriqueña son quienes agregan al negro africano como el tercer y último componente del mejunje puertorriqueño.

La estatua del “BORICUA” encapsula el blanqueamiento de la descendencia Latinx africana y apoya el reclamo de una mezcla armoniosa que termina en una perfecta, utópica homogenización de identidad. El grupo de estatuas y su placa acompañante perpetuan la borradura de identidades negras en la Isla y la fetización de cuerpos negros trabajadores.  Además, minimizan la naturaleza violenta que fue y es colonización, menospreciando la brutalidad que gente indígena y negra - y mujeres negras e indígenas específicamente, – enfrentaron y continúan confrontando debido al colonialismo y los sistemas e ideologías machistas y racistas que surgen como consecuencia. Completamente vestido y racialmente ambiguo, el “BORICUA” niega y sobre-simplifica la formación del pueblo puerorriqueño y enfatiza los atributos blanqueados y consecuentemente, aceptables, de nuestras raíces. La identidad cultural y nacional puertorriqueña no puede ser explicada de manera formulaica, y por consecuencia, este monumento queda corto en su intento a sintetizar un proceso tan indefinido y abierto. 

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