Conmemorando oficiales coloniales: La escuela Martin G. Brumbaugh en Santa Isabel

Conmemorando oficiales coloniales: La escuela Martin Grove Brumbaugh de Santa Isabel
Por: Rafael V. Capó García
Una de las primeras tareas de la administración colonial estadounidense en Puerto Rico fue fundar escuelas para facilitar el control de los sujetos coloniales. En su informe al Secretario del Interior, el primer Comisionado de Instrucción, Martín Grove Brumbaugh observó como el pueblo de Utuado tenía 6 escuelas en 1900 mientras que en 1901 contaba con 26. En una carta a los maestros de la Isla, el Comisionado lamentó que no pudieron abrir 800 escuelas como habían deseado en un principio y cita la escasez de docentes como el factor determinante. No debe sorprender que casi todas las escuelas portaron los nombres de grandes figuras de la historia estadounidense. Según Brumbaugh,
every school is named in honor of the great Spanish explorers, Columbus and Ponce de Leon, or in honor of the great American statesmen. Schools are already named in honor of Washington, Lafayette, Franklin, Jefferson, Jackson, Adams, Lincoln, Grant, McKinley, Longfellow, Prescott, Webster, Hamilton, Garfield, Horace Mann, and Peabody. (p. 52)
Se inauguró la Lafayette Graded School en Aguadilla, McKinley Agricultural School en Ponce, Jefferson Rural School en Gurabo, Franklin Graded School en Coamo, Lincoln Graded School en Caguas, Columbus Graded School en Yauco, y la Washington Graded School en Guayama. Sin embargo, un día mientras manejaba por el pueblo de Santa Isabel en el sur de Puerto Rico, me sorprendió encontrar una escuela que lleva el nombre del ya citado Comisionado, inaugurada en 1906. Después de indagar sobre la historia de este oficial estadounidense me topé con otra escuela que lleva su nombre en la ciudad capital de San Juan en la comunidad de Puerta de Tierra. Me llamó la atención porque mi impresión siempre ha sido que los comisionados de instrucción de la primera mitad del siglo XX nunca gozaron del aprecio por parte de las elites políticas quienes veían con recelos sus nombramientos y sus campañas americanizadoras y lingüísticas.
Brumbaugh se benefició de la penumbra de la transición política y de la naciente formación de los partidos políticos en la Isla. Durante su incumbencia, la política criolla puertorriqueña se disputaba entre el Partido Republicano y el Partido Federal, ambos colectivos anexionistas. La historiadora Aida Negrón de Montilla (1998) argumenta que “la política de Brumbaugh sobre el idioma fue muy ‘benévola’” (p. 72). Además, documenta como el Puerto Rico Herald, periódico oficial del Partido Federal, publicó un artículo elogiando al Comisionado al día siguiente de finalizar su término en 1901. El periódico considera “que ha ganado para la nación afecto y simpatías, mientras que otros, en otras épocas, hicieron cuanto pudieron con sus injusticias y su crueldad para hacer odiosa la nueva soberanía” (p. 75). Resulta que la memoria colectiva sobre este oficial estadounidense es mas complicado de lo que sugiere su campaña americanizadora y las fuertes y válidas críticas que estos proyectos enfrentan hoy en día.
En este ensayo discutiré las políticas educativas de Brumbaugh tanto en Puerto Rico como en Filadelfia donde fungió como Superintendente de Educación Pública de 1906 a 1914. Este análisis transnacional me permitirá matizar a Brumbaugh dentro de sus respectivos contextos para así obtener una visión mas clara sobre su perspectiva de raza y currículo. Por ejemplo, un análisis del Comandante General de la invasión de Puerto Rico Nelson A. Miles sería incompleto sin considerar su participación protagónica en las guerras contra las comunidades indígenas en los 1870s, conflictos que le ganaron el apodo de “Indian Killer.” Otro ejemplo es el Col. Francis Riggs quien antes de convertirse en Comisionado de la Policía de Puerto Rico y autor de la Masacre de Río Piedras y de Ponce, ayudó a sofocar la revolución de Sandino en Nicaragua y establecer la dictadura de la familia Somoza. Para muchos de los oficiales militares y civiles estadounidenses, Puerto Rico fue solo un “pit stop” en una larga trayectoria de violencia colonial.
Primero me enfocaré brevemente en cinco áreas de su política educativa en Puerto Rico: (1) políticas de idioma, (2) currículo de Estudios Sociales, (3) reclutamiento docente, (4) americanización y (5) administración. Después discutiré su enfrentamiento con las comunidades negras de la ciudad de Filadelfia y su defensa de la segregación escolar. A diferencia de otros oficiales coloniales y comisionados subsiguientes, Brumbaugh demostró gran tolerancia y admiración por la cultura hispano-puertorriqueña, sin embargo, se dejó llevar por el determinismo geográfico y el etnocentrismo darwiniano que consideraba las razas anglosajonas superiores a las latinoamericanas.
Política de idioma
Antes de la llegada de Brumbaugh, la administración estadounidense estableció el Inglés como único lenguaje de enseñanza, pero el nuevo Comisionado ignoró este mandato y promovió la educación bilingüe. Brumbaugh creía “that children in school will learn two languages in the formative years as rapidly as they will learn one, and each will be the better learned by reason of the mastery of the other” (CEPR, 1901, p. 65). El Comisionado demostró aprecio por la cultura Hispana y consideró que sería “a great injustice to the Spanish-American civilization to…remove the language of their native country, so rich in literature, so glorious in history” (p. 65). Incluso, le dio espacio a lxs maestrxs a escoger el lenguaje de sus libros de texto (Negrón, 1998). Citando al Dr. N. C. Schaeffer, Superintendente de escuelas del estado de Pensilvania, consideraba que “a man is as many times a man as he has languages in which to think and with which to express his thought” (p. 65). En Pensilvania, Brumbaugh, de ascendencia alemana, defendió el dialecto alemán que se hablaba en el estado y abogó por su incorporación en las escuelas para preservar la cultura alemana-americana (Donner, 2008). Por ende, es entendible que académicos consideren que Brumbaugh tuvo una visión “enlightened” (Donner) para su época en relación a las políticas de idioma. Su respeto por la diversidad cultural se extendía mas allá del mundo anglo-sajón y germánico, aun que era evidente que esta constituía la mas avanzada.
Currículo de Estudios Sociales
El currículo de Estudios Sociales ideado por Brumbaugh reflejaba su Eurocentrismo y afán por la americanización. El nuevo currículo establecía que en el quinto grado se estudiaría “explorations and discoveries in North and South America…(and) the white man’s struggle for occupation” (CEPR, 1901, p. 58). En sexto grado se abarcaría la historia de Estados Unidos y en séptimo grado la expansión colonial europea con un enfoque en Inglaterra y en la historia de las colonias de Norteamérica de 1763 hasta 1783. En la Model and Training School de San Juan, el currículo de cuarto grado, que eventualmente sería implementado en el resto de las escuelas de la Isla, se enfocaba en el estudio biográfico de figuras ilustres como Cristóbal Colón, Marco Polo, George Washington, John Smith, Walter Raleigh, Juan Ponce de León, Abraham Lincoln, Benjamin Franklin, Lafayette, Robert Fulton, Samuel Morse, y Ulysses S. Grant (p. 139). El civismo se integraba a lo largo de los años para familiarizar a lxs puertorriqueñxs con las instituciones gubernamentales federales y así fomentar “a democracy of substantial citizenship to whom the franchise may safely be entrusted” (Brumbaugh, 1907, p. 66). Brumbaugh quería encaminar a Puerto Rico hacia la estadidad y el currículo de Estudios Sociales sería instrumental para este proceso.
Reclutamiento docente
Brumbaugh promovió la emigración de maestros estadounidenses a Puerto Rico para facilitar la enseñanza del Inglés, pero solo como una medida temporera. El Comisionado afirmó que,
no people has ever risen to commanding influence who did not breed its leaders out of its own life. No amount of imported teaching power can permanently serve the highest interests of a people. The teacher from the United States may for a season, and should, set models of educational method and organization throughout these countries, but their presence should be distinctly understood as a temporary relation to the educational policy of these countries. (Brumbaugh, 1907, p. 66)
Brumbaugh cita el ejemplo de Japón como modelo a seguir ya que los maestros europeos y estadounidenses solo se mantuvieron en el país hasta lograr entrenar a los educadores japoneses y “the nation today gloriously carries on its reorganized system under native leadership and home-bred teaching” (p. 67). Aunque Brumbaugh privilegia los avances pedagógicos y por ende intelectuales de su país sobre otros, demuestra cierto respeto por la capacidad y soberanía intelectual de lxs puertorriqueñxs. Esta deferencia sigue estando marcada dentro de una relación colonial e informada por el determinismo geográfico que reconocía la superioridad de las razas anglosajonas.
Americanización
El apoyo de Brumbaugh a la incorporación de Puerto Rico como estado de la Unión Americana “facilitó una razón para usar el sistema escolar como medio de americanizar a Puerto Rico (negrón, 1998, p. 252). Según Negrón (1998), para el Comisionado de Instrucción la,
americanización significaba transmitir al pueblo puertorriqueño el espíritu e ideales del pueblo americano, y el inculcar un ‘patriotismo, una devoción, un entusiasmo por la República’ que no tuviese paralelo en la nación americana. (p. 253)
Brumbaugh relata las numerosas formas que los puertorriqueños celebraban la patria estadounidense en esos primeros años de colonización. Por ejemplo, durante el 4 de julio “the city was decorated profusely with American flags, and a banquet concluded the day's fiesta in honor of the…"Lincoln Graded School" (CEPR, 1901, p. 52). La simbología patriótica estadounidense fue una herramienta importante en la campaña americanizadora de Brumbaugh y los Estados Unidos:
In almost every city of the island, and at many rural schools, the children meet and salute the flag as it is flung to the breeze. The raising of the flag is the signal that school has commenced, and the flag floats during the entire sessions. The pupils then sing America; Hail Columbia, Star Spangled Banner, and other patriotic songs. (CEPR, 1901, p. 72)
Según el Comisionado, el natalicio de George Washington se celebró con gran entusiasmo y jolgorio, “these exercises have done much to Americanize the island, much more than any other single agency” (p. 73). Brumbaugh también resalta como el día de la bandera “was more generally observed than I have ever known it to be observed in the States, and more enthusiastically” (p. 73). La conmemoración de figuras históricas estadounidenses en las fachadas de los planteles, la celebración de “national holidays” de la Unión, y la proliferación de canciones y símbolos yankees en las escuelas, junto con la campaña lingüística, curricular, y docente, constituyeron el contenido ideológico del “sacred sacrifice for the Americanizing of the people of Porto Rico” (CEPR, 1901, p. 16).
Administración
Aunque la historiografía puertorriqueña ha tendido a enfocarse en la campaña americanizadora de los Comisionados de Instrucción, Lanny Thompson (2013) argumenta que este fue solo un elemento dentro del ejercicio de poder imperial. Según Thompson, la centralización de la administración escolar por parte de Brumbaugh facilitó la construcción de planteles modernos con relojes en cada uno de los salones para seguir los itinerarios estrictos de disciplina norteamericana. Se colocaron filas uniformes de escritorios que limitaban el movimiento de los niños y “water clossets” para asegurar las condiciones sanitarias de los cuerpos coloniales. También se distribuyeron libros de textos que ordenaban el conocimiento que debían adquirir según los estándares estadounidenses. Todos estos factores de control forman parte de lo que Thompson, basándose en su lectura de Foucault, considera como el ejercicios de bío-poder que aseguraba el control imperial y la formación de sujetos coloniales. En palabras de Aida Negrón (1998), “el sistema escolar centralizado…sirvió como un instrumento efectivo en los designios del ‘conquistador sobre el pueblo conquistado’” (p. 250).
Es importante destacar que durante el periodo colonial español el sistema educativo también estuvo centralizado. Según Brumbaugh,
under the old system of education prevalent in Porto Rico before American occupation all the power was centralized and the schools were wholly under the control of the Spanish Government. Under ideal conditions, from the American point of view, the very reverse of this should be followed. The law just passed is a compromise between these two extremes. It aims to place the largest measure of control with the local authorities consistent with the efficient administration of schools. (CEPR, 1901, p. 10)
Brumbaugh sugiere de la misma manera que la introducción de docentes estadounidenses constituía un mecanismo transitorio, la centralización educativa abriría paso a mayor participación local. El Comisionado defendió la creación de juntas escolares municipales elegidas por el pueblo con diversos poderes como la selección de planteles y la nominación de maestros, sin embargo, estos tendrían que ser aprobados por el Comisionado para “prevent partisan politics from entering into the selection of teachers” (CEPR, 1901, p. 11). Brumbaugh buscaba limitar la influencia de los alcaldes (Thompson, 2013; Negrón, 1998) y garantizar el control de su oficina sobre todos los asuntos educativos del país.
Como Superintendente de escuelas públicas en Filadelfia
En An African American dilemma: A history of school integration and civil rights in the North, Zoe Burkholder (2021) discute brevemente a Brumbaugh y su enfrentamiento con la sociedad civil negra de Filadelfia. Al terminar su término como Comisionado de Instrucción de Puerto Rico en 1901, Brumbaugh regresó a Pensilvania para presidir Juaniata College en la ciudad de Huntington y a continuar su cátedra como el primer profesor de pedagogía en la Universidad de Pensilvania. En 1906 fue nombrado Superintendente de escuelas en Filadelfia donde protagonizó un conflicto sobre la segregación escolar de la ciudad.
Para Brumbaugh, la integración escolar en Filadelfia era un problema tanto para blancos como para negros. Según el Superintendente, las escuelas mixtas ocasionaban la huida de la población blanca y la reducción de fondos para las escuelas debido al descenso en matrícula. Brumbaugh entendía que la segregación escolar,
has given to the colored child a better opportunity to move at his own rate of progress through the materials of the curriculum, which rate of progress is in some respects different from the rate of progress of other children. (Burkholder, 2021, p. 60 )
Citando el supuesto bajo coeficiente intelectual de los niños negros, Brumbaugh alegaba que la segregación era pedagógicamente saludable para todos. El Superintendente fomentó que las comunidades negras le solicitaran escuelas segregadas para así poder justificar políticas de “separate but equal,”; solo así podría circunvalar las leyes estatales que prohibían la segregación escolar en Pensilvania. Brumbaugh consiguió el apoyo de diversos sectores, en específico la First African Baptist Church. En conjunto con estos sectores, Brumbaugh promovió la educación industrial y vocacional de los negros en instituciones segregadas, en vez de fomentar la integración escolar y la educación intelectual del negro. Para Zurkholder (2021),
A reform- minded man, Brumbaugh expanded industrial training and reduced academic coursework in the “colored” schools to better design schools to educate Black children for the jobs available to them, a strategy that was popular in other cities like Chicago. These progressive era educational reforms increased racial segregation and inequality in urban public schools. (p. 63)
Como veremos ahora, no todos los miembros de la comunidad Afroamericana estaban de acuerdo con estas prácticas.
Uno de los críticos mas audaces de Brumbaugh y su expansión de las escuelas vocacionales segregadas en Filadelfia fue W. E. B. Du Bois. El sociólogo y activista, considerado como uno de los intelectuales y escritores mas importantes en la historia de los Estados Unidos criticó las políticas educativas de Brumbaugh:
They know that if their children are compelled to cook and sew when they ought to be learning to read and cipher, they will not be able to enter the high school or go to college as the white children are doing. (Zurkholder, 2021, p. 64)
Previo a este conflicto, Du Bois (1899) había publicado The Philadelphia negro, un estudio socioeconómico pionero sobre las comunidades negras de Filadelfia. En este estudio, Du Bois argumenta que aún en una ciudad del norte donde la segregación es ilegal, las comunidades afrodescendientes continuaban siendo marginadas por el acceso desigual a empleos calificados y viviendas asequibles. Du Bois explora las intersecciones de raza y clase para proveer una perspectiva innovadora y holística sobre “the negro problem.” En 1903 publicó The souls of black folk, donde elaboró sobre el tema de la educación. Sin descartar los beneficios económicos de la educación industrial en el Sur, Du Bois cuestionó si la vida era “more than meat, and the body more than raiment?” (p. 75) y concluyó que estas escuelas “alone are not enough” (p. 75).
A Du Bois se le sumaron varios líderes comunitarios como el Dr. Mossell quien “noted that Black youth were often refused admittance to certain schools and that even in integrated schools Black children were seated apart from whites, denied the use of textbooks, or assigned to a ‘badly located, unsanitary and overcrowded’ separate annex” (Burkholder, 2021, p. 62). Diversos grupos de la sociedad civil alegaban que la segregación privilegiaba los blancos y criticaron la inequidad de la distribución de recursos escolares. La justificación de Brumbaugh continuaba sustentándose sobre las supuestas diferencias intelectuales entre los blancos y los negros y las consecuencias demográficas de la integración escolar. En vez de promover una educación humanística del negro y luchar por su formación intelectual, Brumbaugh se enfocó en preservar el status quo y mantener a lxs negrxs en los márgenes de la sociedad. En 1914 Brumbaugh dejó su puesto como Superintendente de escuelas de Filadelfia y se postuló exitosamente como Gobernador del estado de Pensilvania (1915-1919).
Comentarios finales
Como hemos visto, las políticas educativas de Martin Grove Brumbaugh como Comisionado de Instrucción de Puerto Rico fueron orientadas hacia el control y dominio bio-político de lxs puertorriqueñxs y la formación de sujetos coloniales (Thompson, 2013). Su respeto por la puertorriqueñidad emanó de su apreciación eurocéntrica de nuestra identidad nacional. Para Brumbaugh, las “razas Latinas” sufrían de muchas limitaciones que solo la influencia anglosajona podría remediar:
There is, of course, apparent on all sides the inevitable concomitants of tropical peoples and of the Latin races. These will remain in spite of the vigor and the energy of the Saxon influences. The school will recognize these, will steadily press against them, will find them only partly susceptible of modification, and will in time be modified by them. Thus we shall have in this island for the first time a new product in education, a system that is democratic in its entire genesis, and that will gradually be recast by the attempt of a free Republic to transform a tropical Latin race. (CEPR, 1901, pp. 65-66)
Brumbaugh percibió a lxs puertorriqueñxs como seres inherentemente inferiores, plagados no solo por la degeneración de España sino también por el calor de los trópicos. Para Brumbaugh (CEPR, 1901) el problema no es
the absence but the kind of civilization that impairs our progress. The forms of the civilization developed here under Spanish domination are so thoroughly fixed, so inelastic, that the real difficulty is not so much to impart a new as to break the fetters of the old civilization. (p. 64)
El legado de Martin Grove Brumbaugh no debe limitarse a su tiempo como Comisionado de Instrucción en Puerto Rico sino debemos contextualizarlo dentro de su carrera como administrador educativo. Su defensa de la segregación en Filadelfia y promoción de escuelas vocacionales para los negros, en conjunto con su legado en Puerto Rico, claramente reflejan un patrón de paternalismo condescendiente. Justificó su apartheid educativo como estrategia pedagógica para asegurar la mejor posible educación del negro como trabajador en los márgenes de la economía estadounidense. Honrar a Brumbaugh con el nombre de una escuela ignora sus posturas geo-raciales sobre lxs puertorriqueñxs y lxs negrxs estadounidenses, e ignora el rol importante que jugó éste en el establecimiento del bio-poder imperial en la colonia. Aunque Brumbaugh gozó del respeto de diversos líderes políticos de la Isla, su trayectoria demuestra que fue un agente imperial que ordenó el andamiaje ideológico y administrativo que le serviría al imperio por mas de un siglo después.
Los alumnos de “la Brumbaugh” siempre recordarán su nombre con cierto cariño y aprecio como todos recordamos nuestros años de escuela elemental. Sin embargo, esta nostalgia oculta el racismo y la borradura a manos del Destino Manifiesto del imperio estadounidense. Ciertamente Santa Isabel debe tener otrxs hijos e hijas dignxs de conmemoración como por ejemplo Luis “Luigi” Texidor, cantante y compositor de la Sonora Ponceña y autor del clásico Nací Moreno. Seguramente existan muchas otras personas aparecidas localmente por los santa isabelinos que podrían otorgarle a la escuela un mayor sentido de pertenencia, prestigio, integridad, y autoestima.