APETITOS [SERIE: Yo Sobrevivo Donde Tú Vacacionas Parte 1]

Libreto

El turismo es un monstruo insaciable, devorador de imaginarios y de futuros que nunca verán la luz del día. Todes soñamos con viajar por el mundo, pero qué pasa cuando ese sueño se convierte en una pesadilla para otras personas. Nuestras vacaciones estimulan economías, pero también contribuyen a generar las injusticias que tanto criticamos en nuestros propios países. El turismo es una trampa…

El apetito del turista ha cambiado en años recientes. Ahora se llaman “travellers,” viajeros privilegiados que buscan experiencias auténticas; quieren comer, beber, janguear, perrear, bellaquear y bañarse en los “hidden gems” que disfrutan los locales, “off the beaten path.” Incluso, quieren dormir en barriadas auténticas, en hospedajes esterilizados repletos de candados que solo ellos, y el casero cómplice, pueden abrir.

Sin embargo, esta sed por lo auténtico no es real, porque pasa por alto el lado oscuro de vivir donde otros vacacionan, en mi caso, de vivir en la colonia más antigua del mundo. Quieren “the real Puerto Rico”, pero no quieren bregar con los estragos de una deuda odiosa y colonial; la imposición de una Junta de Control Fiscal; el colapso de sistemas de retiro; el cierre aleatorio de cientos de escuelas; la desmantelación del sistema público universitario; apagones e interrupciones constantes en el servicio de agua; corrupción política rampante; políticas en contra de personas gestantes; la remilitarización de nuestra tierra; la destrucción de ecosistemas para esencias de lujo; una crisis de vivienda; y una economía orientada, cada vez más, hacia visitantes temporeros, en vez de hacia aquellas personas que sostienen la vida aquí, en Borikén.

Quieren el paraíso tropical sin las implicaciones necropolíticas de más de 500 años de subyugación colonial, y no hay nada más inauténtico que consumir un destino sin sus contradicciones. Incluso, el deseo de “Live Boricua,” “like a local” y escuchar los “Sounds of PR,” ignoran cómo estos apetitos extractivistas amenazan con borrar y desplazar a las personas que generan las culturas auténticas que tanto quieren consumir y postear en sus redes sociales.

El turismo es cómplice del colonialismo: la nueva economía de plantación, al servicio de una extracción capitalista que convierte la cotidianidad en mercancía. El turismo transforma nuestras comunidades y culturas en vitrinas estáticas de espectáculo mediante marcas vacías que mercadean nuestro orgullo y patriotismo de manera despolitizada, vaciadas de su rebeldía y radicalidad. Incluso, nos convierten en turistas en nuestro propio país.

Acompáñanos esta temporada a darle otra mirada a la fantasía turística del paraíso tropi(fis)cal en nuestra serie, “Yo (sobre)vivo, donde tú vacacionas.” Es tiempo que nos cuestionemos las políticas de hospitalidad que tanto nos han definido, y ensayemos una ética de hostilidad más celosa de lo que nos queda en lo que el artista Yiyo Tirado llama, el Caribe Hostil.